Entrevistas

Talento tecnológico en España: el reto ya no es solo formar programadores

Fernando Vázquez cuenta para La Ecuación Digital los retos de formar a la cantera en el sector TIC y satisfacer la creciente demanda

Talento tecnológico en España: el reto ya no es solo formar programadores

España afronta una paradoja tecnológica: las empresas necesitan cada vez más profesionales digitales, pero encontrar y retener talento tecnológico resulta cada vez más difícil. La transformación digital, la inteligencia artificial y la globalización del mercado laboral están cambiando las reglas de juego. Fernando Vázquez, CEO de Imatia, analiza la situación en su entrevista con La Ecuación Digital.

La conversación deja una conclusión clara: el problema del talento tecnológico no tiene una única solución. Hay que actuar sobre la educación, la incorporación de los jóvenes al mercado laboral, la productividad empresarial, la financiación, el employer branding y, ahora también, sobre la relación entre profesionales e inteligencia artificial.

«Estamos ante una tormenta perfecta»

El talento tecnológico se ha convertido en una dificultad global

La escasez de profesionales TIC ya no es una cuestión exclusivamente española. La demanda de perfiles tecnológicos crece al mismo tiempo que las empresas compiten por un talento que puede trabajar prácticamente desde cualquier lugar.

Por un lado, las empresas quieren automatizar procesos, digitalizarse y utilizar nuevas tecnologías. Por otro, el número de profesionales disponibles no crece al mismo ritmo.

Pero hay un factor adicional que ha cambiado radicalmente el escenario: la globalización del talento tecnológico.

La pandemia aceleró el trabajo remoto y demostró que muchos profesionales podían trabajar para empresas situadas a cientos o miles de kilómetros de distancia. La competencia dejó de ser local.

«El talento TIC ya no compite únicamente dentro de su ciudad o su país. Compite en un mercado global»

Primero vimos cómo empresas de Madrid y Barcelona buscaban talento en Galicia. Finalmente, incluso empresas norteamericanas o del norte de Europa empezaron a hacerlo”, explica Vázquez.

El resultado es una paradoja: las empresas necesitan más profesionales justo cuando esos profesionales tienen más opciones para elegir dónde trabajar

Dale al play para ver la entrevista completa:

¿Tenemos un problema de formación?

La primera reacción ante la escasez de talento suele ser sencilla. Necesitamos más personas estudiando carreras tecnológicas. Sin embargo, Fernando apunta a un problema más profundo.

«No se trata únicamente de cuántas personas se forman, sino de cómo se forman y cómo se produce su transición al mercado laboral.»

Fernando, que también ha sido profesor universitario durante años, cuestiona un modelo educativo excesivamente basado en acumular conocimientos antes de enfrentarse a problemas reales.

“Nosotros llevamos en España una tradición de un método que me gusta llamar constructivo o de abajo a arriba”. Primero se enseñan conceptos y después se espera que el estudiante sea capaz de unir todas las piezas.

El problema es que ese proceso puede resultar demasiado abstracto para determinados perfiles.

La clave es aprender haciendo

La idea es cambiar el enfoque: de aprender primero y aplicar después, a aprender mientras se construye.

Imatia está apostando por un tipo de formación donde los participantes trabajan desde el principio en proyectos de software reales, dirigidos por profesionales con experiencia. No se trata de convertir a un recién titulado en un senior en unas semanas. El objetivo es diferente. Hay que reducir la distancia entre saber tecnología y saber trabajar con tecnología.

El cambio puede ser especialmente relevante para los jóvenes que llegan a su primer empleo.

Saber no significa todavía producir

A lo largo de los años, hemos detectado que algunos recién titulados llegaban muy motivados, pero tardaban demasiado en ser autónomos. Mientras tanto, sus responsables tenían que dedicarles tiempo y supervisión.

El resultado podía ser un círculo complicado: el junior todavía no era productivo, el senior estaba demasiado ocupado para acompañarlo constantemente y el recién llegado terminaba desmotivado.

«Es muy difícil para una persona joven que acaba de incorporarse al mercado laboral, tardar en ser productivo»

La solución para nosotros fue crear un entorno de aprendizaje intensivo y práctico. Unos programas de formación intensiva donde los alumnos trabajan en equipo, utilizan herramientas reales y construyen un producto de software desde el primer día. El resultado va más allá del aprendizaje técnico: ganan confianza.

Llegan al puesto de trabajo entendiendo que ya no están en clase. Tienen que asumir tareas, cumplir plazos y entregar resultados. Hemos puesto en marcha esta iniciativa junto al Cluster TIC de Galicia con la plataforma Campus Dual TIC.

Utilizando esta metodología podemos aportar conocimientos prácticos a los alumnos y convertirlos en activos mucho mejor preparados para el entorno laboral real. Llevamos ya varios años y cada curso aumenta la variedad formativa y la cantidad de alumnos.

La autonomía también forma parte del talento

La incorporación de nuevas generaciones introduce otro desafío, ¿cómo deben cambiar las empresas para adaptarse a profesionales que demandan mayor autonomía?

Nosotros defendemos a los equipos autogestionados y con libertad dentro de un marco común, pero no todos los jóvenes buscan necesariamente esa autonomía. Algunos siguen esperando que la empresa les diga exactamente qué tienen que hacer, cuándo y cómo.

Aquí aparece uno de los grandes retos de la gestión del talento tecnológico: la empresa tiene que ofrecer libertad, pero el profesional también tiene que estar preparado para asumir responsabilidad. La relación laboral cambia cuando el trabajador deja de ser alguien que ejecuta instrucciones y pasa a ser alguien que debe tomar decisiones.

«No todas las empresas pueden ganar la guerra salarial. Pero sí pueden construir una propuesta de valor diferente»

Hoy el salario ya nos es el único argumento

Con una competencia directa de empresas a nivel global, surge una cuestión fundamental. Una empesa mediana necesita atraer talento pero no puede competir pagando lo mismo que una multinacional.

Hoy en día la propuesta de valor al empleado no se basa exclusivamente en el salario. Se incoporan también elementos como:

  • Estabilidad
  • Autonomía
  • Desarrollo profesional
  • Propósito
  • Impacto local
  • Participación en proyectos con utilidad social
  • Pertenencia a un proyecto empresarial a largo plazo

Las compañías deben proporcionar a los empleados un entorno que cubra otras necesidades emocionales que gratifiquen más allá de lo económico. El factor salarial sigue siendo un elemento muy clave en la toma de decisiones cuando buscas un puesto, pero cada vez más, empiezan a entrar en juego con mayor peso otras cosas.

Estar en un entorno amable, contar con flexibilidad, buenos compañeros y oportunidades de crecimiento, son solo algunos de los elementos que desde Imatia tratamos de fomentar, de manera que nuestra propia cultura también se convierta en un valor atractivo para los candidatos.

¿La inteligencia artificial acabará con los programadores?

Estamos viviendo una revolución tecnológica sin precedentes que ya está transformando todos los sectores. La inteligencia artificial generativa está poniendo en jaque muchos roles técnicos que hasta ahora no tenían reemplazo en el mercado.

¿Desaparecerán los programadores? Fernando no lo ve así.

Su experiencia con la inteligencia artificial se remonta a los años 90 y también lleva décadas trabajando en herramientas de desarrollo rápido de software. Desde esa perspectiva, considera que la promesa de automatizar la programación no es nueva.

Las herramientas son cada vez más potentes, pero el problema fundamental permanece. Alguien tiene que identificar qué problema merece la pena resolver y cuál es la mejor manera de hacerlo.

«Las personas que mejor hacen software no siempre son las mejores técnicamente»

La «mente extendida»

La IA puede generar código. Puede automatizar tareas. Puede acelerar procesos. Pero no elimina automáticamente la necesidad de comprender al usuario y saber aplicar la mejor solución.

La tecnología no tiene por qué sustituir las capacidades humanas. Puede ampliarlas. Un profesional con buenas capacidades de análisis, creatividad y resolución de problemas puede conseguir resultados muy superiores cuando dispone de herramientas cada vez más potentes. Y esto cambia también el perfil de talento que buscan las empresas.

En los programas de Campus Dual TIC han observado que las personas que mejor funcionan no son necesariamente quienes tienen mayores conocimientos técnicos.

Destacan también quienes tienen empatía, creatividad y capacidad para entender el problema del usuario. La diferencia está en no pensar únicamente en cómo construir una solución, sino en comprender primero qué necesita realmente la persona que la va a utilizar.

El talento tecnológico del futuro será diferente

La conversación deja una idea de fondo: el talento tecnológico del futuro no se definirá únicamente por cuánto código sabe programar una persona, sino por su capacidad para entender problemas, utilizar nuevas herramientas y convertir la tecnología en soluciones útiles.

La inteligencia artificial puede automatizar cada vez más tareas técnicas, pero difícilmente sustituirá otras habilidades blandas, y cuestiones tan fundamentales y humanas como la capacidad de hacerse las preguntas adecuadas. De hecho, cuanto más accesible sea la tecnología, más valor tendrá saber qué hacer con ella.

Esto obliga también a empresas y centros educativos a replantear cómo forman, incorporan y desarrollan a sus profesionales. El reto ya no es solo crear más perfiles tecnológicos, sino preparar personas capaces de aprender continuamente, trabajar con autonomía y combinar conocimiento técnico con visión de negocio y orientación al usuario. 

En ese escenario, las compañías que sepan ofrecer aprendizaje, propósito, autonomía y proyectos capaces de generar impacto tendrán una ventaja decisiva para atraer y retener el talento que necesitan.

Fernando Vázquez - CEO de Imatia

Fernando Vázquez

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